sábado, 19 de enero de 2019

Los gestos de Jaime Ostos


El pasado 6 de junio de 2018 tuve la suerte de asistir en Madrid a la corrida de la Beneficencia.

En los prolegómenos de la corrida compartí una conversación con el Maestro Jaime Ostos al que me encontré en los aledaños de la Plaza.
 
Jaime Ostos con el autor del blog en Las Ventas. Corrida de la Beneficencia 2018



Jaime Ostos me dijo que hacía mucho tiempo que estaba intentando contactar con alguien de mi familia porque tenía en su poder una caricatura de mi abuelo que nos quería hacer llegar, pero no sabía cómo hacerlo ni adonde enviarla.
En esa misma conversación hizo una glosa de la amistad que mantuvo con mi abuelo y relató a su mujer, que lo acompañaba, la cantidad de veces que había sido atendido por él en la propia Plaza de Toros de la Maestranza y posteriormente en la clínica de la Virgen de los Reyes donde el Doctor Leal tenía el “sanatorio de toreros”.
Recordaba el maestro Ostos que en la primera corrida de la  Feria de 1965, el domingo antes del alumbrado, obtuvo un triunfo heroico con dos toros de Núñez. El primero le dio un cornalón, pero el diestro aguantó en la Plaza hasta estoquear al cuarto.  De allí directamente a la enfermería y después a la clínica Virgen de los Reyes.
El jueves de Feria estaba anunciado de nuevo en la corrida en la que compartía cartel con Diego Puerta y Paco Camino con toros de Benítez Cubero. Puerta había abierto la Puerta del Príncipe el martes cortando tres orejas y venía con el mentón abierto por un pitonazo. El lunes había cortado una oreja también. Paco Camino venía de cortar orejas también en las corridas que lunes y martes había toreado con Puerta. Y mi abuelo no dejaba torear a Jaime Ostos que a punto estuvo de escaparse de la clínica. Finalmente Jaime Ostos fue sustituido por Curro Romero y la tarde resultó apoteósica, llegándose a escuchar a la Banda de Tejera en una verónica de Curro Romero al quinto de la tarde.  
Tras ese breve encuentro el maestro quedó en mandarme la caricatura que tenía de mi abuelo.
Poco tiempo después recibí por correo postal la caricatura que reproduzco a continuación.
Caricatura del Dr,.Leal con dedicatoria de Jaime Ostos



 
 
La caricatura fue realizada por Vicente Flores Navarro (1911-1990) y por algún motivo el original de la misma estaba en poder de Jaime Ostos. Sin duda la caricatura tiene un valor artístico importante, pues no en vano salió de las manos de un gran artista, quizás no debidamente reconocido en el mundo taurino y en el mundo del arte.
Vicente Flores se formó en la escuela de Rico Cejudo y mantuvo una intensa amistad con Gustavo Bacarisas. Con solo 17 años ilustraba crónicas taurinas en el Diario La Unión. En 1932 ingresa en el Diario ABC donde realizó más de 20.000 caricaturas y dibujos. Culminó su carrera periodística publicando su propia caricatura en una entrevista que sus compañeros de ABC le hicieron a modo de despedida en 1986. Sobre su vida, su hijo D. Vicente Flores Luque realizo una tesis doctoral en la Facultad de Bellas Artes, que resulta clave para entender la historia del periodismo sevillano.
El Dr Leal, Jaime Ostos y D. Vicente Flores coincidan en diversos foros de la ciudad y tenían muchas cosas en común. Entre otras que los tres salieron en la Cabalgata de Reyes Magos del Ateneo representando al rey Baltasar
 Más allá del valor artístico y crematístico de la caricatura me quedo con el valor sentimental de la misma , con el enorme gesto de Jaime Ostos y con la dedicatoria que sobre la misma pone el Maestro en la que puede leerse.
“A mi buen amigo y gran aficionado Manuel Fernández Leal para que tenga una caricatura de un gran hombre, gran médico y mejor amigo del mundo. EL DIOS DE LOS TOREROS. Un abrazo. Jaime Ostos.2018. “  
Sobran los comentarios.
A mi abuelo esa caricatura sin duda le gustó muchísimo y el año 1955 la utilizó para felicitar el año que entraba a sus amistades, familiares y conocidos.
 
Felicitación del Dr. Leal del año 1956


Puede observarse una diferencia importante entre ambas caricaturas. En la que me hace llegar Jaime Ostos se observa al Dr. Leal reparando a dos toreros. En la tarjeta de felicitación uno de los toreros es sustituido por un futbolista del Sevilla FC, ya que mi abuelo compaginaba sus tareas médicas en la Maestranza y en el club de nuestros amores.
Pero ¿porque el Dr. Leal se negó de manera tan tajante a que Jaime Ostos torease aquella tarde en Sevilla?
La explicación es fácil. La cornada del domingo en Sevilla había sido grave y afectaba a la zona donde Jaime Ostos había recibido poco tiempo antes una cornada gravísima.
El 17 de julio de 1963 Jaime Ostos sufrió una de las cornadas más graves de la historia de la tauromaquia en la aragonesa Plaza de Tarazona. Cornada que pasó a a los anales de la historia del toreo por varias circunstancias.
Aquella tarde se anunciaban en Tarazona 7 toros de la ganadería de Hermanos Ramos Matías para D. Angel Peralta, Jaime Ostos, El Viti y “ Caracol”.
Cartel de la corrida de Tarazona el 17 de julio de 1963


En el primero  de la tarde, tras el de rejones, un golpe de viento dejo al descubierto al maestro Ostos y el morlaco lo empitono partiéndole las arterias iliacas,  y las venas safena y femoral. Cornada mortal de necesidad. El torero sangraba a chorros. Ingresó sin pulso en la enfermería. Había perdido una cantidad de sangre tremenda. Los médicos derrotados firmaban el acta de defunción y recibió la extremaunción en la misma plaza. En ese momento D. Angel Peralta irrumpió en los tendidos a voz en grito pidiendo sangre para el matador. Se formó una cola de más de 300 personas para donar sangre. El propio Peralta hacía las transfusiones de brazo a brazo a base de jeringazos. Hasta 14 litros le transfundieron. Peralta operaba a sus yeguas y realizo una operación de urgencia a su compañero mientras localizaban al Dr Val Carreres, cirujano jefe de la plaza de Zaragoza.

Jaime Ostos  contaba que ese día vio la muerte de cerca y mientras vivía ese momento se abandonó en un extraño y placentero bienestar. Luego pasó casi un mes debatiéndose entre la vida y la muerte llegando a estar 27 días en coma en la clínica San Ignacio de Zaragoza. Ángel Peralta le salvó la vida con aquella operación en plena plaza.
Estancia en la Clínica San Ignacio de Zaragoza tras la cornada


Un par de meses antes de coincidir en Madrid con el Maestro ví en prensa una  foto en la que Jaime Ostos portaba el féretro de la persona que le salvó la vida. Me impactó aquella imagen que reflejaba el valor de la amistad, el profundo agradecimiento y los valores que se respiran en el mundo  del toro.

Jaime Ostos portando el féretro de Ángel Peralta. Abril 2018



Muchas gracias Maestro por las palabras dedicadas a mi abuelo y por el sincero cariño que hacía el demostró en la conversación que el día de la Corrida de la Beneficencia mantuvimos.

Desde estas humildes letras solo me queda devolverle uno de los brindis que le hizo a mi abuelo en la Maestranza. De bien nacidos es ser agradecidos. Usted lo ha sido y el que escribe y su familia también quieren serlo con Vd.
 
Brindis de Jaime Ostos al Dr. Leal Castaño en la Maestranza de Sevilla


 
 
 
 


 

 
 
 

 
 
 
 

sábado, 5 de enero de 2019

Ilusión taurina


Hace unos días vi en Twitter, en la cuenta de AlliveSSevilla (@AllivesSevilla),  una imagen de la Cabalgata de 1955, en la que los SSMM fueron encarnados por D. Juan Belmonte, D Juan Ignacio Luca de Tena y D. Antonio Leal Castaño

Esa foto, que me encantó y que he rescatado del archivo familiar, me recordó una asignatura que tengo pendiente desde hace tiempo y que no es otra que no dejar morir la memoria de mi abuelo y plasmar de alguna manera su apasionante vida, tan unida a la ciudad de Sevilla, al mundo del toro y al Sevilla FC.




Como ni mi tiempo ni mis capacidades literarias me permiten escribir un libro, empezaré a rescatar esa memoria en este blog que hoy inauguro.

Me centraré solo en la parte taurina, afición inculcada por mi padre de manera directa, pero en la que mi abuelo tuvo una importancia decisiva, pues durante muchos años ejerció como cirujano jefe de la Maestranza de Sevilla a la par que era el médico del Sevilla FC.

Aprovecharé también el blog para rememorar episodios históricos de la tauromaquia, comentar la actualidad taurina y resaltar los eventos taurinos que Dios me permita vivir en primera persona. Tranquilos que no hablaré de futbol.

La foto que publico de la Cabalgata de 1955 me lleva a inaugurar el blog  un día tan señalado como el 5 de enero. Día de la Cabalgata, día de la ilusión por antonomasia y día taurino donde los haya.  Observamos de izquierda a derecha a Juan Belmonte, El Marqués de Luca de Tena y Antonio Leal.
Esta es solo una muestra de lo taurina que es la Cabalgata de Sevilla y de la vinculación que siempre ha tenido con el mundo del toro en cualquiera de sus facetas.

Basta solo recordar que la Cabalgata del Ateneo de Sevilla sale por vez primera en el año 1918 desde la sede del Teatro San Fernando en la calle de Los Lombardos, hoy Muñoz Olive, pero que ya  en 1919 comienza a salir desde la Real Maestranza, lugar de organización e inicio de su recorrido durante más de treinta años.
Foto de la Cabalgata de 1919, primera vez que sale de la Plaza de Toros de Sevilla.



El primer torero que encarnaría a un Rey Mago fue Miguel Baéz “Litri” en 1950. Luego un enorme elenco de matadores de toros recorrieron las calles de Sevilla.
Juan de Dios Pareja Obregón ( 1953), Juan Belmonte (1955), Gregorio Sánchez (1956), Jaime Ostos (1958), Manolo Vázquez (1959) Pepe Luis Vázquez (1960), Diego Puerta (1965), Palomo Linares (1967), José Luis Parada (1971), Curro Romero (1974), Antonio Ordoñez (1976), Espartaco (1987) y Eduardo Dávila Miura (2013). El toreo a caballo también tuvo su rey mago cuando Álvaro Domecq salió en 1966
A esta nómina se unen ganaderos como Fernando de la Cámara (1959) José Luis de Pablo Romero (1964), Javier Guardiola (1969), Eduardo Miura (1972) y Gabriel Rojas (1975).
Diodoro Canorea, empresario de la Plaza, salió en 1982 e ilustres Maestrantes siempre han figurado en el cortejo real.
Pido disculpas si olvidé a alguien relacionado con el mundo del toro.
Comienzo pues este blog taurino en el día de la ilusión por excelencia recordando aquella Cabalgata de 1955.
El diario ABC del 6 de enero de 1955, que como curiosidad tenía 38 páginas y se vendía al precio de 1 peseta, abría con el siguiente titular:


Cito parte de la crónica a continuación, porque creo que resulta muy significativo si las comparamos con las que se hacen en la actualidad se trate del asunto que se trate. 
“ En la confluencia de la calle Menéndez Pelayo con la Avenida de Cádiz, los Reyes  descendieron de sus tronos y acompañados de sus pajes, el Presidente del Ateneo, directivos y organizadores, se dirigieron en autocar a los centros de beneficiencia en los que habían de hacer personalmente la distribución de los juguetes y golosinas.
Fue el primero de dichos centros el Hospital San Fernando de la calle Cardenal Cervantes, donde los Monarcas, a los sones del Himno Nacional, fueron recibidos por el Alcalde, varios capitulares y personal rector del establecimiento. Los niños de ambos sexos allí acogidos se agolpaban en el patio, engalanado con gallardetes y reposteros. Melchor, Gaspar y Baltasar, después de adorar al Niño Jesús, entre el continuo palmotear de los pequeños ocuparon sitiales bajo rojo dosel. Acto seguido comenzó el reparto , que como siempre fue rico en emociones.”
Una delicia de extracto de crónica sin lenguaje de género,  ni complejos ante el Himno Nacional o la Adoración al Niño Jesús.
Mi madre, en una época en la que las mujeres no podían salir de paje de los Reyes, aprovechando el maquillaje negro tuvo el privilegio de acompañar a mi abuelo en el Cortejo. Quizás fuera la primera mujer que salió de paje con un Rey Mago en Sevilla. Faltó poco para que no lo hiciera porque poco antes de salir la Cabalgata uno de los palos que sujetaba el dosel de la carroza cayó sobre su cabeza y mi abuelo , ante la atónita mirada de los ateneístas, exclamó ¿Te ha pasado algo, hija mía?.
Ella recuerda que Juan Belmonte era muy callado y prácticamente no habló en el tiempo que coincidieron. De hecho en los discursos que los Reyes Magos pronuncian en la cena que el Ateneo ofrece tras la Cabalgata solo hablaron D. Juan Ignacio Luca de Tena y mi abuelo.
Cuando Juan Belmonte sale de Rey Mago tiene 63 años y estaba mayor. Llevaba mucho tiempo retirado como matador de toros. Siete años más tarde moriría
Mi abuelo coincidía mucho con Juan Belmonte en la tertulia de “Los Corales” en la calle Sierpes.
Belmonte era íntimo amigo de Rafael “El Gallo”. Recuerdo a mi abuelo contando que El Gallo siempre decía que Belmonte y él eran tan amigos que a veces pasaban cinco horas juntos sin hablar a lo que añadía “hay muchos amigos con los que se puede hablar  mucho tiempo, pero pocos con los que se pueda estar callado mucho tiempo”.
Cuando los Reyes visitaron el Hogar de Beneficiencia, Juan Belmonte se acercó a mi abuelo y le dijo. “D. Antonio, que alegría ser niño y tener tanta ilusión aunque no tengas  “na”. A muchos mayores que pensamos que tenemos “de tó” nos haría falta la ilusión de estos niños”.



En la imagen con la que cierro el blog por hoy se ve al Dr Leal escuchando las peticiones de un niño con la mirada de Juan Belmonte al fondo, que lo dice todo.

Amigos, no perdamos la ilusión, ni en este día ni en nada de lo que hagamos. 
Que Dios reparta suerte.   


Los gestos de Jaime Ostos

El pasado 6 de junio de 2018 tuve la suerte de asistir en Madrid a la corrida de la Beneficencia. En los prolegómenos de la corrida c...