domingo, 20 de junio de 2021

Tarde de expectación... , detalles de excepción

 Hacía mucho tiempo que una corrida de toros en Morón de la Frontera no presentaba tanta expectación. 

Tres toreros de arte, de pureza y sentimiento se unían en un mismo cartel. 

Quizás desde el mes de septiembre de 1915 no se levantaba tanta ilusión ante una corrida de toros en Morón. 

En aquel septiembre de 1915 , Joselito el Gallo se anunciaba tres tardes seguidas en Morón. 

La primera en un mano a mano con Juan Belmonte. 

La segunda alternando con Juan Belmonte y El Alcalareño. 

Y la tercera compartiendo cartel con su hermano Rafael y el Alcalareño. Está fue apalabrada a última hora y no aparecía en los carteles originales. 


Cartel de la feria de Morón en 1915

Carteles de lujo que despertaron la expectación del pueblo de Morón y todos  los alrededores. 

De aquellas corridas recuerdan las crónicas tres grandes detalles. 

Denominador común son los extraordinarios pares de banderillas que puso José en todos los festejos.

Joselito banderilleando en 1915 en Morón. Fuente: La fiesta prohibida

En la primera de las corridas Joselito llevaba en su cuadrilla como banderillero al aristócrata Carlos Pickman. 

Joselito en el patio de cuadrillas de Morón con Carlos Pickman. 

Años más tarde Ignacio Sánchez Mejías , emulando a José , llevaría en su cuadrilla como banderillero a Rafael Alberti.

Fue el 3 de julio de 1927. El propio Alberti lo recordaba en una entrevista. 

" Yo era un gran amigo del torero Ignacio Sánchez Mejias. Me decía que como poeta me iba a morir de hambre, que los poetas no ganan nada. Te voy a nombrar banderillero de mi cuadrilla y te voy a pagar muy bien aunque no pongas banderillas.  Ignacio me dio un traje naranja y negro , el que se había hecho de luto por la muerte de su cuñado Joselito. Salí, hice el paseillo y me dijo, métete  en ese burladero. Y de frente sale un toro como la Catedral de Burgos y se vino hacía mi. Le dio una cornada al burladero, pero no lo rompió afortunadamente: Estuve viendo la corrida en el burladero, ante la burla de Ignacio que me hizo pasar ese susto". 

En el tercero de los festejos celebrado aquel año en Morón se resaltaba que el orden de la lidia tuvo que ser alterado para que Joselito pudiera coger el expreso de Madrid, matando aquel día el segundo y el tercero y abandonando la plaza.

La dinastía de los Gallo toreando en Morón, donde el Gallo  es símbolo del pueblo aunque en este caso nada tiene que ver con la dinastía  de toreros así apodados. 

Cuenta el cronista de la villa que alrededor del año 1500, el Ayuntamiento de Morón se dividió en dos grandes bandos y en el pueblo se sucedían día tras otro grandes trifulcas. Para poner orden la Chancilleria de Granada , de la que dependía Morón, mandó a D. Juan Esquivel. 

Al llegar al pueblo pronunció la siguiente frase. "Donde canta este Gallo, no canta otro". Ejerció un poder dictatorial que acabo cansando a los vecinos hasta tal punto que consiguió poner de acuerdo a los dos bandos para mediante engañifas llevarlo a un descampado donde lo desnudaron y lo apalearon. No volvió al pueblo. 

De ese hecho surgen coplas y canciones dedicadas al Gallo de Morón. 

" Anda que te vas quedando / como el Gallo de Morón/ sin plumas y cacareando/ en la mejor ocasión. "

Monumento al Gallo de Morón con el castillo y la iglesia de San Miguel al fondo


El pueblo de Morón vivió ilusionado las corridas de aquel año y las disfruto de lo lindo con llenos espectaculares. 

En 1916 se vive en la plaza de Morón un momento angustioso. El diestro Florentino Ballesteros, gran promesa de le época al que Joselito le había dado la alternativa,  sufre una espeluznante cogida en el pecho de la que resulta herido de gravedad por un toro de Urcola. 

De manera milagrosa vuelve a torear y el 24 de abril de 1917 en Madrid recibe una nueva cornada sobre la cicatriz de la de Morón que le produce la muerte. Morón había sido el preludio  de la tragedia. 

Este año Morón vuelve a vincularse con la dinastía torera de los Gallo, pues el monumento a Joselito que la hermandad de la Macarena decide hacerle al Maestro es realizado por el moronense Manuel Martín Nieto, en los talleres que este tiene en Morón. A pesar de ser un imaginero centrado en imagénes religiosas ya en su día hizo un monumento a Fernando Villalón que esta situado en la puerta de la casa donde este vivía en Morón en la Plaza del Polvorón. 

Monumento a Fernado Villalón en Morón. 

El Monumento a Joselito une a Morón con los Gallo de manera definitiva. 





En esta ocasión la expectación era máxima. En un bonito y clásico cartel con la figura de Curro Romero se anunciaban Diego Urdiales, Juan Ortega y Pablo Aguado. Tres toreros diferentes al resto. 

Y diferente también era el cartel anunciador. 



Cartel anunciador del festejo

El cartel está diseñado por Javier Díaz Garrido, hijo del laureado cineasta Agustín Díaz Yanes y nieto del mítico banderillero Agustín Díaz "Michelin". Esta semana contaba que el cartel está inspirado en los carteles de cine de los años 70 y 80 del siglo pasado, compartiendo estética con los tres matadores anunciados, que además son muy del gusto de Curro. 

Algunos puristas reprocharon al autor que el tamaño de las ganaderías anunciadas es pequeño en relación a los toreros. 

Cuando los buenos aficionados Genaro Escudero e Ignacio Tallón vieron el cartel de la corrida tardaron poco en afirmar que el cartel estaba inspirado en un desplante de Curro a un toro de Sepúlveda en la Feria del Sevilla del año 92, día en que toreó con  Espartaco y César Rincón. 

Fue un 26 de abril de 1992 y el autor del blog pudo asistir a aquella corrida que todavía tiene grabada en su retina

Desplante de Curro a un toro de Sepulveda en Sevilla 1992

El diario ABC titulaba al día siguiente. " Se despertaron los dormidos duendes de Curro Romero". 

Y Vicente Zabala padre escribía sobre aquella faena. 

" La estatua del torero con ese cuarto toro de Sepúlveda, o la fuerza justa, era viva y animada, y en sus movimientos palpitaba el ritmo verdadero del arte de torear, ese no se qué que trepaba por los tendidos de la Maestranza directo al corazón y al paladar de los buenos aficionados, y precisamente en un torero con justa fama de medroso, se encauza , se hace serena, reposada, majestuosamente bella, la sensación de peligro, con emoción estética , pura y sin susto. 

Había en los muletazos de Curro Romero una indolencia contemplativa, cierta melancolía, voluptuosa fruición que contagiaba- y se contagiaba- del maravilloso ambiente de esta plaza. Ver torear así a un hombre de casi sesenta años es casi un milagro. Estremece esa su forma, su manera de ver, de vivir y de entender el arte de torear. 

Ya nos daba igual a todos que matara o no. Era demasiado fuerte la embriaguez de cara torería que teníamos todos. Mi felicitación para la Reina Madre que momentos antes de comenzar la corrida cuando le dije en el "hall" de los maestrantes que iba a haber arte me respondió socarrona, entre sevillana y madrileña " y si no es así, dale leña". Ya ve,  Majestad, que no ha habido leña, sino unos atropellados piropos, torpemente hilvanados sobre la barandilla del palco, para satisfacción no solo de los curristas sino de los que han tenido el gozo de disfrutar con esas pinceladas espléndidas de una manera de torear que amenaza por razones obvias con marcharse para siempre". 

El gran Vicente Zabala temía que con la retirada de Curro Romero se perdiera ese toreo. Poco podía imaginar que casi 30 años más tarde el propio Curro avalase con sus gestos y sus palabras el toreo de tres diestros como Urdiales , Aguado y Ortega. No se va a perder esa manera de torear. 

Durante la semana pudo verse a Curro comiendo con alguno de ellos. 

Curro Romero comiendo con Pablo Aguado y Juan Ortega, pocos días antes de la corrida.  

Hace unos meses mantenía una conversación telefónica con el Dr. Antonio Leal-Graciani González. 

Tras llevar casi tres meses ingresado en el hospital y un largo tiempo en la UCI y debatirse entre la vida y la muerte volvía a casa  tras durísima batalla con el morlaco del Covid. 

Una de las frases que me dijo aquel día fue la siguiente: " Primo, dentro de poco ya voy a estar recuperado del todo y vamos a ver juntos una corrida de toros ". 

" Eso es seguro, Antonio. Ya verás como si. "

Y que mejor ocasión que un cartel de lujo. Junto a mi primo Antonio emprendí camino de Morón en profunda conversación sobre lo vivido por el en todo este tiempo, que queda en el ámbito de lo privado pero que fue toda una lección de vida. 

Como no podía ser de otra manera también hubo recuerdo de anécdotas de nuestro abuelo, al que está dedicado el blog.  

Una de esas anécdotas me la contó un día el propio Curro Romero en el salón de carteles de la Real Maestranza. Corría el año 1962. Una de las últimas corridas de Curro Romero antes de casarse con Concha Márquez Piquer . Boda concertada para el 22 de octubre en Los Jerónimos de Madrid. 

El 5 de octubre Curro torea en Zafra (Badajoz). Un toro difícil que mientras toreaba  con la muleta lo cogió en la ingle derecha. En el quite que fueron a hacerle los banderilleros cogió a Almensilla.

Fueron los dos a la enfermería. Lo de Almensilla no era nada , pero lo de Curro era gordo.

Cuando lo ponen en la camilla para operarlo a esta le faltaba una pata y Curro se cayó al suelo. Cuando recomponen la camilla , llega el anestesista y su entonces apoderado, José Camará le dice: " Este no está en condiciones de operarte aquí. Yo creo que nos deberíamos ir a Sevilla para que te opere  el Dr. Leal Castaño. " Ahora mismo dijo Curro. Le cosieron en vivo y sin anestesia. Se fue a Sevilla sin operar, tirado en el asiento de atrás del coche de cuadrillas. Avisaron al Dr. Leal y el coche fue directo a la Clínica Virgen de los Reyes.

Como recoge Antonio Burgos en la biografía de Curro en palabras del propio Curro 

" La Virgen de los Reyes era una clínica magnífica, en la calle Oriente (hoy Luis Montoto) , que íbamos allí todos los toreros buscando a Leal Castaño, muy buen médico y muy buen aficionado, siempre con su clavel en la solapa y con su sombreo de ala ancha..."

Allí lo operó el Dr Leal y pudo llegar recuperado a su boda que era apenas 15 días más tarde. 

El Dr Leal Castaño y su hijo el Dr. Leal Graciani operando a un torero en la Clínica Virgen de los Reyes

El autor del blog con Curro Romero el día que comentaron la anécdota de Zafra


Entre anécdotas y conversaciones del mundo del toro y con una copa llegó la hora de la corrida. La verdad es que sin haber empezado la corrida el rato ya había merecido la pena. Dos horas de conversación hablando de lo divino y lo humano con la misma ilusión que cuando compartíamos  juegos en la infancia, pero marcados por el paso de los años y la añoranza de los que ya no están. 





El Dr. Leal Graciani y el autor del blog


La tarde de expectación se había llenado de detalles de excepción. Y aún no habíamos entrado en la plaza. 

Estos tres toreros son diferentes en todo. Desde los trajes de torear a la manera de andar haciendo el paseillo. 


Los tres diestros momentos antes de iniciar

Los tres diestros saludan desde el tercio antes de comenzar la corrida ante la cerrada ovación del respetable. 


Antes de comenzar la corrida el público dio a los tres una sonora ovación que les obligó a salir al tercio a saludar. La gente tenía ganas de toros. Pero desgraciadamente los toros no tenían ganas de gente. Ni de gente ni  de embestir. Muy pobre el juego ganadero de los tres toros de Murube y de los tres toros de Juan Pedro. El tamaño de las letras del cartel anunciador resultó ser muy acertado porque los toreros estuvieron muy por encima de los toros en ganas, disposición y entrega. 

A pesar de la decepción ganadera hubo esos detalles de excepción que llenan una tarde de expectación. 

Diego Urdiales recibió al primero de capa con lances sensacionales. Muy despacio. Dejando el aroma de romero en cada uno de los lances. La mano abajo y la cintura quebrada. En la muleta el toro perdió fuerza pero Urdiales no renunció a torear despacio. Se apreciaron naturales de mucho calado. Gran estocada. 

Diego Urdiales recibiendo de capa. ( Foto Arjona y Lances de Futuro)


Diego Urdiales al natural.  Foto Arjona y Lances de Futuro




Natural de Diego Urdiales. Foto Arjona y Lances de Futuro

En el cuarto nada pudo hacer pues se encontró con lo que antaño se denominaba un "marmolillo". 

Juan Ortega venía muy predispuesto. Recibió a su primero pero no pudo lucirse con el capote porque el toro se acostaba al final de cada lance. Intentó el quite pero el toro salía siempre suelto y no daba pie al lucimiento. En la muleta el toro se rajó de inmediato y Juan , aunque lo intentó por ambos pitones , no pudo hacer más que ir a por la espada y recetar una estocada que resultó un poco caída. 

El quinto era un toro feo. Alto de agujas y con poco cuello. Una embestida extraña. Sin embargo Juan lo puso todo. Lo sacó a los medios de toreras maneras con rodilla  genuflexa y consiguió que el animal tuviera fijeza en la embestida a base de cintura y muñecas. Faena de temple y categoría. De las que no brillan al completo por la estética , pero de las que se valoran por la dificultad del astado y por la manera de entender la faena que era necesaria. Una buena estocada le valió una oreja de ley. 


Juan Ortega en un lance de capa. Foto Arjona y Lances de Futuro


Juan Ortega con rodilla genuflexa sacando al toro a los medios. Foto Arjona y Lances de Futuro


Juan Ortega en un derechazo al quinto de la tarde. Foto Arjona y Lances de Futuro






El lote de Pablo Aguado no permitió en absoluto el lucimiento. El tercero saltó al ruedo con el pitón partido. Pablo lo intentó en ambos toros y dejó esencias de su gran toreo, pero en detalles sueltos sin posibilidad de hilar ninguna faena. Estuvo voluntarioso pero tuvo que hacer un toreo a contraestilo. 




Detalles sueltos de la labor de Pablo Aguado. Fotos Arjona y Lances de Futuro

Los banderilleros de Diego Urdiales y Juan Ortega estuvieron especialmente brillantes. Saludaron tras excelentes pares "El Victor", Juan Carlos Tirado y Andrés Revuelta. 

Los banderilleros no quisieron irse de Morón sin hacer ese guiño al abuelo de la persona que había hecho el cartel anunciador. Agustín Díaz "Michelin". Gran banderillero que fue referencia de otros muchos que vinieron detrás. Estuvo en activo desde 1940 hasta 1965. 

En reportaje de la revista " El Ruedo" de enero de 1948 se cuenta que de joven se colocó de aprendiz en un garaje de coches siendo su principal cometido el hinchado de los neumáticos por lo que fue apodado como "Michelin". 

En 1934 en la Plaza de Córdoba, siendo ambos novilleros, alternó con Manolete. Tuvo una brillante etapa de novillero, pero la dificultad de la profesión lo hizo pasar a ser torero de plata. Su primer paseillo de plata fue en Cartagena, donde había cosechado grandes éxitos. Aquel día hizo el paseillo llorando. 





Fue a las órdenes de grandes maestros como Morenito de Talavera, Lorenzo Garza, Parrita y posteriormente Paco Camino con el que estuvo muchísimos años. Se convirtió en un referente para todos los subalternos por su suavidad y temple en la lidia y por su brillantez con las banderillas. Rara es la entrevista a alguno de sus compañeros en la que no se le cita. Grandes como Tito de San Bernardo o Andrés Luque Gago siempre lo comentaban. Sin haberlo visto torear podría equipararse hoy día al gran Ivan García que en Morón estuvo con Pablo Aguado y realizo una lidia magistral sin dar un capotazo de más. Pena que no pudimos verlo banderillear , pues la lesión de uno de sus compañeros obligó a que bregase en los dos toros de Aguado. 

Con enorme satisfacción por lo vivido y sentido finalizó la corrida. 

El autor del blog y el Dr. Leal-Graciani en la plaza de Morón. Las caras lo dicen todo



Grandísima tarde de toros en la que los recuerdos familiares estuvieron por encima de lo taurino. 

La saga médica de los Leal siempre se caracterizó por recibir al cliente con el suave temple de la sonrisa que sin duda apaciguaba la dolencia del paciente y tranquilizaba su inquietud. Muchos toreros comentaban que entrar en la enfermería y ver la sonrisa del Dr. Leal Castaño les calmaba aún sabiendo que la cornada era grave. 

Innumerables los futbolistas que destacaban este rasgo de su hijo Antonio Leal Graciani. 

Y sin duda una de las armas fundamentales para batir al Covid por parte de Antonio Leal-Graciani ha sido la actitud siempre positiva con la que ha afrontado esta complicada situación.

La saga médica de los Leal con el retrato del Dr. Leal Castaño al fondo. 

 

No podía terminar esta entrada en el blog sin mi recuerdo para Pablo Leal-Graciani, un ángel en la tierra al que el Covid si le gano la batalla y al que en el viaje de vuelta recordamos con cariño y añoranza. 

Ya está en el Cielo, junto a sus padres y sus abuelos, que como en la foto de abajo le han dado la mano para entrar en la Gloria. 

Emotiva foto de Pablo Leal-Graciani saliendo al Sánchez Pizjuán de la mano de los capitanes de los equipos contendientes

























domingo, 2 de mayo de 2021

Cuando se toreaba en la Feria de Sevilla

 En el libro de Francisco Picó dedicado a la figura del gran fotógrafo Cano y titulado "Cano: esta es mi vida" este habla de los cirujanos taurinos con los que tuvo relación y de manera literal dice:  

"Otro gran cirujano y gran persona fue don Antonio Leal Castaño. Fueron muchas las  ferias que después de la corrida nos íbamos a la feria a tomar  copas de fino y manzanilla y buenas tapitas de jamón y queso. 

Muy aficionado a bailar por sevillanas don Antonio se pegaba unas sesiones en las casetas capaces de derrotar a cualquiera. 

Compaginaba su labor de cirujano con la de médico de uno de los equipos de fútbol de la ciudad , no recuerdo si del Sevilla o del Betis". 


Aquella imagen del Dr. Leal debió de impactarle a Cano para reflejarla en sus memorias. 

El Dr. Leal Castaño, bailando sevillanas con su hija Lolichi Leal Graciani, madre del autor del blog. 


Para disipar las dudas de Cano observen el banderín que adorna la caseta, en una foto que el mismo realizó, donde se observa al Dr Leal bailando con su hija,  

Fue Francisco Cano Lorenza un referente en la historia de la fotografía taurina y a lo largo de su longeva vida (murió con 103 años), realizó más de dos millones de instantáneas, lo que le valió el Premio Nacional de Tauromaquia al considerar el jurado que "su trabajo es una antología gráfica de todos los hitos y manifestaciones de la Fiesta, así como una fuente documental e histórica indispensable para cuántos quieran estudiar los valores culturales y humanos que integran el patrimonio del arte del toreo"

Fue el único fotógrafo que pudo recoger la muerte de Manolete, gran amigo suyo. Llegó a reconocer que lloró más la muerte de Manolete que la de su propio padre. Fue torero entre 1939 y 1943 y eso le permitió saber recoger con la cámara las fotos en el momento justo. 

Vivió enamorado de Ava Gardner, para él la mujer más guapa del mundo a la que nunca se atrevió a declararse , pero con la que se ponía "morado" de anís y de coñac en los callejones de las plazas de toros donde coincidían. 





En ese recorrido que Cano hacía con el Dr. Leal por la Feria de Sevilla no podía faltar la visita a una de las casetas más emblemáticas de aquella feria de antaño. 

Se trataba de la caseta de don José Cossío, responsable de Fiestas Mayores del Ayuntamiento de Sevilla durante los años cuarenta y cincuenta del siglo pasado. Tenía la caseta casi cuatro módulos de los actuales y una profundidad de unos veinte metros y dentro de ellas había una placita de toros. Estaba situada en la Avenida de Portugal y por ella pasaban toreros, ganaderos y gran parte de la sociedad de la Sevilla de la época. 

Plaza de Toros de la caseta "Esta es". 


La plaza de toros tenía sus burladeros, albero y hasta la presidencia, que solía ocupar D. José Cossío acompañado de dos alguacilillos. Los carteles de las corridas se hacían en imprenta y se solían colgar en los postes de la luz que había en el real. En esta plaza llegaron a torear chavales que luego debutaron incluso en Las Ventas como Juan Pardo "El Niño del Museo" o el picador "Macan". 

Cartel de los festejos que se celebraron en 1949 en la Plaza de la caseta "Esta es"


Solía asistir el Dr. Leal a esta caseta ,muchas veces acompañado de Cano. Incluso uno de los días llegó a lidiar una corrida en solitario de principio a fin. 



El Dr Leal momentos antes de iniciarse la corrida 




Recibiendo de capa en los primeros lances


El Dr. Leal Castaño banderilleando al becerrillo

Recibiendo los trastos a modo de alternativa con bastón en lugar de espada


Iniciando la faena


Magnífico natural ayudado por bajo

Desplante del teléfono que inventó Reverte y popularizo Arruza

A hombros por la Feria


Otra de las casetas muy visitadas por el Dr Leal y de las más singulares de la Feria era " Er 77". 

El nombre venía porque cuando el Ayuntamiento adjudica la concesión de la caseta en el año 1927 fue con el número 77 por orden de adjudicación. 

El Presidente de la Peña "Er 77" era todo un personaje. Don Luis Martínez Vice, conocido como el "Marqués de las Cabriolas".

Era un hombre alto, muy agraciado físicamente, con don de gentes y un verbo insuperable. Comenzó a trabajar de dependiente en "El Bazar Sevillano" situado en el número 10 de la calle Tetuan. 

El Bazar Sevillano en la calle Tetuan, esquina Muñoz Olive. 

Dejo su trabajo de dependiente para ser torero. Se fue a América como polizón  y se anunció en los carteles en Argentina, Paraguay y Uruguay como "El Niño del Bazar". No llegó a triunfar como torero y pasó a formar parte de la cuadrilla del excéntrico torero malagueño Matías Lara "Larita", casi tan loco como el. 

Larita fue calificado como el torero más valiente de la historia. 

Matías Lara "Larita"




El Marqués de las Cabriolas como subalterno de Larita




En la fantástica entrevista que Josefina Carabias le hizo a Juan Belmonte este dice 

-  ¿A que torero admira ustede más?

- A Larita

- ¿Cómo? ¿A quien?

- Si, a Larita, a Matías Lara. ¿Sabe usted por qué?  Porque es el único torero que conozco a quien no le dan miedo los toros. 

- ¿Solo por eso? 

- ¿Dice usted solo por eso? ¿Le parece poco? A mi los toros me dan un miedo horrible, espantoso. Si el público fuera consciente del miedo que tengo cuando hago el paseillo y, sobre todo, en el momento de coger los trastos de matar, se iría de la plaza por lástima.

- Entonces, ¿porque torea usted tantas corridas?

- Porque las corridas se firman bastante tiempo antes de torearse. Si se firmasen en el patio de caballos, vestido de luces, yo hubiera toreado muy pocas, quizás ninguna. En cambio Larita...

Por su parte el gran crítico Antonio Díaz Cañabate decía de Larita. 

"Lo afirmo rotundamente. El torero más valiente que he conocido fue Larita. Carecía de arte. Carecía de presencia física. Pero no le daba importancia al toro". 

Era un torero singular que se reía hasta de su sombra y que toreaba tomándose a guasa  a si mismo y a su propia vida. 

Juan Belmonte decía : 

" Admiro a Larita con todas mis fuerzas porque es el único torero que hace chistes en la plaza, el único que se ríe con el público cuando tiene la muleta en la mano. ¡ Ese es el auténtico héroe de la fiesta nacional!

Se podría escribir mucho de Larita, que alternó en muchas ocasiones con Belmonte y Joselito. 

Pero destacaremos que el primer rabo cortado en España fue para Larita en una corrida en Jaén el 19 de octubre de 1913. 

Ha sido el único torero que ha cortado una oreja a petición propia. Fue en la plaza de Las Arenas a un toro de Miura. Tras la muerte del toro la petición era minoritaria y tras saludar al presidente sacó su propio pañuelo y lo agitó ostensiblemente. El presidente , al que le hizo gracia el gesto, sacó el suyo y concedió la oreja. Larita dijo que se había sumado a la petición "para solidarizarse con la minoría".

En Yecla el día de San Miguel de 1919 toreaba un mano a mano con Limeño y uno de los toros saltó al tendido sembrando el pánico. Larita se subió a los tendidos y allí mismo lo estoqueo saliendo a hombros con el rabo. 

El duo Larita y el Niño del Bazar, es decir el Marqués de las Cabriolas, fue de órdago, aunque el futuro del presidente de la Peña "Er 77" no estaba en el mundo de los toros. 

Por eso volvió a Sevilla y comenzó a trabajar como cobrador de seguros en la célebre empresa "Previsión Española". Haciendo gala de su fino sentido del humor decía que a él  sus clientes lo querían mucho "porque cuando iba a sus casas siempre me decían vuelva usted mañana otra vez "

 Su verbo fácil, su ingenio y su amena conversación le ayudaron  a ser conocido en las altas esferas de la sociedad sevillana, que disfrutaba de estar su peña.

 La caseta de "Er 77" cobra gran fama en la época, hasta el punto que en la feria del año 1930 el Marques de las Cabriolas invita a la Reina Victoria Eugenia a la misma y esta entra en la caseta sin desmontar de su caballo para ser obsequiada con una caña de manzanilla y unas aceitunas gordales. 







Años más tarde Francisco Palacios "El Pali" , el trovador de Sevilla cantaría aquello de:

"La Reina con su corte
vino a Sevilla
y repicó contenta
la Giraldilla.

De que manera
el pueblo daba vivas, 
de que manera
el pueblo daba vivas 
a Victoria Eugenia." 



En esa visita la Reina le preguntó al Marqués. 

- Marqués ¿ su titulo es de Castilla?

- No Majestad , mi titulo es de bola, de queso de bola. 

Arte el de las Cabriolas.

Al parecer el título se lo otorgaron en Uruguay , donde encabezo el cortejo de los Carnavales que desde entonces son presididos por una figura que se denomina "El Marques de las Cabriolas". 

Todavía hay sevillanos que recuerdan como se tuvieron que refugiar en la caseta de "Er  77" el año 1943. 

Aquel año fue la primera vez que Francisco Franco, acompañado de doña Carmen Polo visitaba la Feria. 

Primera visita de Franco a la Feria de Sevilla en 1943

Antes de ir a la Feria inauguró el II Concurso Nacional de ganado e Industria Agrícola donde había más de 20.000 reses. 

Unos cuántos toros se escaparon e irrumpieron en el Real de la Feria. Afortunadamente fueron lidiados en la propia calle mientras la gente se refugiaba en las casetas. La de "Er 77" fue una de las que más gente acogió refugiada. 

De nuevo se toreaba en el recinto ferial. 

Aquel año de 1943 fue especial porque el Domingo de Resurrección cayó el 25 de abril. El Ayuntamiento decidió que la Feria comenzaría tres días después y que se alargaría hasta el 2 de mayo. 
Los miembros de la caseta de "Er 77" se opusieron y crearon un calendario propio que colocaron en la portada de la caseta donde inventaron el 31 y el 32 de abril además de una leyenda que rezaba: 

"Ni siquiera como ensayo
quiere admitir este peña
que nuestra feria abrileña
pueda celebrarse en mayo". 

La caseta en el año 1943 con la leyenda y las fechas del 31 y 32 de abril. Foto: Fototeca Municipal de Sevilla. Archivo Serrano



Su fiel escudero , que se convirtió en su secretario era José Martínez López, que trabajaba como jefe de obrador de la confitería La Campana y era conocido como "El Conde de las Natillas". Sevillista acérrimo ya que en el club militaba su sobrino, López, integrante de la famosa delantera Stuka de los años cuarenta. 

El Marques de las Cabriolas y el Conde de las Natillas

Los socios de la caseta "Er 77"



En el medio de la caseta había un pozo con su pretil de ladrillos encalado y su reja de adorno. Pero de ese pozo no se sacaba  agua , sino vino blanco a cubos que se extraía con el tradicional método de la soga y la garrucha. 

El pozo del mayate de la caseta " Er 77". Foto Serrano. Fototeca Municipal de Sevilla

Rafael Belmonte , hermano de Juan, hizo estas sevillanas al pozo del moyate en unos años que la ciudad padecía restricciones del suministro eléctrico. 

El agua de este pozo
tiene una guasa:
quien la bebe, "curdela"
llega a su casa.

¡ Ven a beberla, 
pues de blanco o de tinto
puedes cogerla!

Con el agua del pozo
no hay apagones
se esta siempre "alumbrao"
sin restricciones.

¡ Y no te importe, 
que estos "kilos de vatio"
no hay quien los corte. 

La caseta tenía cada año una decoración distinta siguiendo los cánones de los estilos arquitectónicos más significativos. 

Un año era el estilo barroco, a base de cacharros como búcaros, lebrillos, jarras, cantaros, todos de barro. De ahí lo de barroco. Otro año anunciaban la decoración al estilo churrigeresco y adornaban la caseta con ruedas de calentitos, churros o tejeringos .

El estilo cubista consistía en colgar de la caseta cubos metálicos por todas partes y el plateresco con todo todo de platos. 

Como gran peculiaridad había hasta literas para que los que abusaban del pozo del moyate pudieran reposar la bebida. 

A la entrada de la caseta podía leerse un cartel que decia: 

Bebe vino "pa" jartarte
que hay litera "pa" acostarte. 

Su lema era "Bebe a gusto y "orvia" los disgustos". 


En la caseta se organizaban también doctas conferencias sobre temas "científicos" y para ello habilitaban el "Aula Máxima del Palacio de la Lona". Los títulos de las conferencias eran de lo más surrealista como todo lo que acontecía en la caseta. Por ejemplo allí se dieron charlas tituladas "Diversos efectos del bicarbonato en el canal de los garbanzos" o " Estudios de senos y cosenos en las curvas de nivel". Todo ello se anunciaba en publicaciones al efecto cuyas portadas podemos ver reproducidas a continuación. 





Tras la guerra civil decidieron extender a todo el año sus actividades y no hacerlas solo durante la semana de Feria. Fundan el denominado "Manicomio" que tenía la sede en el domicilio del Marques de las Cabriolas en la calle Cardenal Lluch del barrio de Nervión. Allí tienen lugar reuniones auténticamente surrealistas donde además de rendir culto al vino se organizaban actividades benéficas para los niños del Sanatorio de San Juan de Dios. .  

De las múltiples actividades que se realizaron podemos destacar dos. 

Un homenaje a "Babieca", el caballo del Cid Campeador, por haber sido excluido de la Semana del Caballo de Jerez de la Frontera. El homenaje consistía en un desfile de todos los burros posibles delante de la estatua del Cid. Los que quisieran participar debían pagar una cuota que sería cedida a los niños de San Juan de Dios y a cambio cada burro sería obsequiado con medio kilo de cebada que había sido donado por los Almacenes de Cereales de don Manuel Espinosa y a sus dueños se les obsequiaba con copas de vino cedidas por las Bodegas Real Tesoro de Jérez y Hermanos Florido de Sanlúcar de Barrameda. Y como final Coñac Terry Centenario. 

Para culminar decían que el caballo de la estatua sería rifado y el agraciado sería aquel que tuviera la papeleta cuyo número coincidiera con el cupón de la ONCE y que podría dejar allí el caballo, pero sabiendo que es suyo y que nunca caduca el premio. 

El otro hecho a destacar es que desde el Manicomio en Nervión se traslada hasta Los Remedios un piano de la marca "Harald" a hombros de los componentes de la Peña "Er 77". La convocatoria decía que cada vez que se metiera el hombro se debían pagar dos pesetas. Cada dos minutos se hacía un descanso para tomar unas copas de vino y reponer fuerzas. En los sitios más estratégicos paraba la comitiva dándose un concierto de sevillanas, para lo que se habían ofrecido varios profesores de piano y distinguidas señoritas. Esto fue el 19 de septiembre de 1953 y comenzó a las seis de la tarde. Llegaron al domicilio del propietario , don Manuel Méndez Núñez, a las seis de la mañana del día siguiente. 

El Marqués de las Cabriolas siempre mantuvo su buen humor hasta el momento de su muerte. Tuvo que ser intervenido de urgencia de una dolencia y antes de entrar al quirófano viendo las caras descompuesta de sus familiares y amigos les dijo "No quiero ver más caras tristes, así que llevadme al quirófano cantando el pasodoble Gallito". 

Murió en esa operación. Era 1958 y acaba de cumplir 77 años. 

El Pali años más tarde le cantaría


La Feria de Sevilla, María, 
perdió su historia
al morirse el Marqués, María,
de las Cabriolas


Pero en la Feria de 1959 , al año siguiente de su muerte de repente entre la muchedumbre que recorre la Feria aparece un gigantón de más de dos metros que según recogen las crónicas de la época "viste una falda de pliegues que parecía una alumna de Las Esclavas, zapatos con hebilla de nazareno, bastón de mando a la sobaquera y boina coronada de vistosa pluma". Un escocés. 







Un excéntrico que se ganó a los sevillanos de la época y que todos los años venía a la Feria de Sevilla para darle una nota de exotismo. Todo el mundo quería tener  en su caseta a Pepe " el Escocés" como le bautizaron los sevillanos de la época. 

Un personaje excéntrico, que viajaba solo y que por su carácter afable se hacía querer.

Su verdadero nombre era Mr. Oliver Bertrain. De origen noble se dedicaba a pintar. Y fue un pintor muy reconocido. Fue benefactor de los niños ciegos del Colegio San Luis. 

Y en más de una ocasión utilizó las literas de la caseta "Er 77" para dormir su intensa actividad en la Feria. 

Tambíén le canto el Trovador de Sevilla 

Tiene una deuda Sevilla
con aquel gran extranjero
que de tan lejos venía. 

Viva la gracia del mundo
viva el arte y el gaché
murió queriendo a Sevilla
viva Pepe el Escocés. 

Estas fueron algunas facetas de la Feria que el gran Cano conoció de la mano del Dr Leal Castaño que siempre ejerció como buen anfitrión con todo el que se acercaba a su caseta y a la Feria de Sevilla.  

El Dr. Leal recibiendo en su caseta a Diego Puerta

Una Feria singular, aquella Feria de la casetas con plaza de toros y otras con literas, el Marques de las Cabriolas, el Conde las Natillas y Pepe el Escocés. Feria con  Ava Gardner en los tendidos. 

Distinta a la actual. 

Hasta se toreaba en el Real antes de ir a los toros... 









 








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