domingo, 20 de junio de 2021

Tarde de expectación... , detalles de excepción

 Hacía mucho tiempo que una corrida de toros en Morón de la Frontera no presentaba tanta expectación. 

Tres toreros de arte, de pureza y sentimiento se unían en un mismo cartel. 

Quizás desde el mes de septiembre de 1915 no se levantaba tanta ilusión ante una corrida de toros en Morón. 

En aquel septiembre de 1915 , Joselito el Gallo se anunciaba tres tardes seguidas en Morón. 

La primera en un mano a mano con Juan Belmonte. 

La segunda alternando con Juan Belmonte y El Alcalareño. 

Y la tercera compartiendo cartel con su hermano Rafael y el Alcalareño. Está fue apalabrada a última hora y no aparecía en los carteles originales. 


Cartel de la feria de Morón en 1915

Carteles de lujo que despertaron la expectación del pueblo de Morón y todos  los alrededores. 

De aquellas corridas recuerdan las crónicas tres grandes detalles. 

Denominador común son los extraordinarios pares de banderillas que puso José en todos los festejos.

Joselito banderilleando en 1915 en Morón. Fuente: La fiesta prohibida

En la primera de las corridas Joselito llevaba en su cuadrilla como banderillero al aristócrata Carlos Pickman. 

Joselito en el patio de cuadrillas de Morón con Carlos Pickman. 

Años más tarde Ignacio Sánchez Mejías , emulando a José , llevaría en su cuadrilla como banderillero a Rafael Alberti.

Fue el 3 de julio de 1927. El propio Alberti lo recordaba en una entrevista. 

" Yo era un gran amigo del torero Ignacio Sánchez Mejias. Me decía que como poeta me iba a morir de hambre, que los poetas no ganan nada. Te voy a nombrar banderillero de mi cuadrilla y te voy a pagar muy bien aunque no pongas banderillas.  Ignacio me dio un traje naranja y negro , el que se había hecho de luto por la muerte de su cuñado Joselito. Salí, hice el paseillo y me dijo, métete  en ese burladero. Y de frente sale un toro como la Catedral de Burgos y se vino hacía mi. Le dio una cornada al burladero, pero no lo rompió afortunadamente: Estuve viendo la corrida en el burladero, ante la burla de Ignacio que me hizo pasar ese susto". 

En el tercero de los festejos celebrado aquel año en Morón se resaltaba que el orden de la lidia tuvo que ser alterado para que Joselito pudiera coger el expreso de Madrid, matando aquel día el segundo y el tercero y abandonando la plaza.

La dinastía de los Gallo toreando en Morón, donde el Gallo  es símbolo del pueblo aunque en este caso nada tiene que ver con la dinastía  de toreros así apodados. 

Cuenta el cronista de la villa que alrededor del año 1500, el Ayuntamiento de Morón se dividió en dos grandes bandos y en el pueblo se sucedían día tras otro grandes trifulcas. Para poner orden la Chancilleria de Granada , de la que dependía Morón, mandó a D. Juan Esquivel. 

Al llegar al pueblo pronunció la siguiente frase. "Donde canta este Gallo, no canta otro". Ejerció un poder dictatorial que acabo cansando a los vecinos hasta tal punto que consiguió poner de acuerdo a los dos bandos para mediante engañifas llevarlo a un descampado donde lo desnudaron y lo apalearon. No volvió al pueblo. 

De ese hecho surgen coplas y canciones dedicadas al Gallo de Morón. 

" Anda que te vas quedando / como el Gallo de Morón/ sin plumas y cacareando/ en la mejor ocasión. "

Monumento al Gallo de Morón con el castillo y la iglesia de San Miguel al fondo


El pueblo de Morón vivió ilusionado las corridas de aquel año y las disfruto de lo lindo con llenos espectaculares. 

En 1916 se vive en la plaza de Morón un momento angustioso. El diestro Florentino Ballesteros, gran promesa de le época al que Joselito le había dado la alternativa,  sufre una espeluznante cogida en el pecho de la que resulta herido de gravedad por un toro de Urcola. 

De manera milagrosa vuelve a torear y el 24 de abril de 1917 en Madrid recibe una nueva cornada sobre la cicatriz de la de Morón que le produce la muerte. Morón había sido el preludio  de la tragedia. 

Este año Morón vuelve a vincularse con la dinastía torera de los Gallo, pues el monumento a Joselito que la hermandad de la Macarena decide hacerle al Maestro es realizado por el moronense Manuel Martín Nieto, en los talleres que este tiene en Morón. A pesar de ser un imaginero centrado en imagénes religiosas ya en su día hizo un monumento a Fernando Villalón que esta situado en la puerta de la casa donde este vivía en Morón en la Plaza del Polvorón. 

Monumento a Fernado Villalón en Morón. 

El Monumento a Joselito une a Morón con los Gallo de manera definitiva. 





En esta ocasión la expectación era máxima. En un bonito y clásico cartel con la figura de Curro Romero se anunciaban Diego Urdiales, Juan Ortega y Pablo Aguado. Tres toreros diferentes al resto. 

Y diferente también era el cartel anunciador. 



Cartel anunciador del festejo

El cartel está diseñado por Javier Díaz Garrido, hijo del laureado cineasta Agustín Díaz Yanes y nieto del mítico banderillero Agustín Díaz "Michelin". Esta semana contaba que el cartel está inspirado en los carteles de cine de los años 70 y 80 del siglo pasado, compartiendo estética con los tres matadores anunciados, que además son muy del gusto de Curro. 

Algunos puristas reprocharon al autor que el tamaño de las ganaderías anunciadas es pequeño en relación a los toreros. 

Cuando los buenos aficionados Genaro Escudero e Ignacio Tallón vieron el cartel de la corrida tardaron poco en afirmar que el cartel estaba inspirado en un desplante de Curro a un toro de Sepúlveda en la Feria del Sevilla del año 92, día en que toreó con  Espartaco y César Rincón. 

Fue un 26 de abril de 1992 y el autor del blog pudo asistir a aquella corrida que todavía tiene grabada en su retina

Desplante de Curro a un toro de Sepulveda en Sevilla 1992

El diario ABC titulaba al día siguiente. " Se despertaron los dormidos duendes de Curro Romero". 

Y Vicente Zabala padre escribía sobre aquella faena. 

" La estatua del torero con ese cuarto toro de Sepúlveda, o la fuerza justa, era viva y animada, y en sus movimientos palpitaba el ritmo verdadero del arte de torear, ese no se qué que trepaba por los tendidos de la Maestranza directo al corazón y al paladar de los buenos aficionados, y precisamente en un torero con justa fama de medroso, se encauza , se hace serena, reposada, majestuosamente bella, la sensación de peligro, con emoción estética , pura y sin susto. 

Había en los muletazos de Curro Romero una indolencia contemplativa, cierta melancolía, voluptuosa fruición que contagiaba- y se contagiaba- del maravilloso ambiente de esta plaza. Ver torear así a un hombre de casi sesenta años es casi un milagro. Estremece esa su forma, su manera de ver, de vivir y de entender el arte de torear. 

Ya nos daba igual a todos que matara o no. Era demasiado fuerte la embriaguez de cara torería que teníamos todos. Mi felicitación para la Reina Madre que momentos antes de comenzar la corrida cuando le dije en el "hall" de los maestrantes que iba a haber arte me respondió socarrona, entre sevillana y madrileña " y si no es así, dale leña". Ya ve,  Majestad, que no ha habido leña, sino unos atropellados piropos, torpemente hilvanados sobre la barandilla del palco, para satisfacción no solo de los curristas sino de los que han tenido el gozo de disfrutar con esas pinceladas espléndidas de una manera de torear que amenaza por razones obvias con marcharse para siempre". 

El gran Vicente Zabala temía que con la retirada de Curro Romero se perdiera ese toreo. Poco podía imaginar que casi 30 años más tarde el propio Curro avalase con sus gestos y sus palabras el toreo de tres diestros como Urdiales , Aguado y Ortega. No se va a perder esa manera de torear. 

Durante la semana pudo verse a Curro comiendo con alguno de ellos. 

Curro Romero comiendo con Pablo Aguado y Juan Ortega, pocos días antes de la corrida.  

Hace unos meses mantenía una conversación telefónica con el Dr. Antonio Leal-Graciani González. 

Tras llevar casi tres meses ingresado en el hospital y un largo tiempo en la UCI y debatirse entre la vida y la muerte volvía a casa  tras durísima batalla con el morlaco del Covid. 

Una de las frases que me dijo aquel día fue la siguiente: " Primo, dentro de poco ya voy a estar recuperado del todo y vamos a ver juntos una corrida de toros ". 

" Eso es seguro, Antonio. Ya verás como si. "

Y que mejor ocasión que un cartel de lujo. Junto a mi primo Antonio emprendí camino de Morón en profunda conversación sobre lo vivido por el en todo este tiempo, que queda en el ámbito de lo privado pero que fue toda una lección de vida. 

Como no podía ser de otra manera también hubo recuerdo de anécdotas de nuestro abuelo, al que está dedicado el blog.  

Una de esas anécdotas me la contó un día el propio Curro Romero en el salón de carteles de la Real Maestranza. Corría el año 1962. Una de las últimas corridas de Curro Romero antes de casarse con Concha Márquez Piquer . Boda concertada para el 22 de octubre en Los Jerónimos de Madrid. 

El 5 de octubre Curro torea en Zafra (Badajoz). Un toro difícil que mientras toreaba  con la muleta lo cogió en la ingle derecha. En el quite que fueron a hacerle los banderilleros cogió a Almensilla.

Fueron los dos a la enfermería. Lo de Almensilla no era nada , pero lo de Curro era gordo.

Cuando lo ponen en la camilla para operarlo a esta le faltaba una pata y Curro se cayó al suelo. Cuando recomponen la camilla , llega el anestesista y su entonces apoderado, José Camará le dice: " Este no está en condiciones de operarte aquí. Yo creo que nos deberíamos ir a Sevilla para que te opere  el Dr. Leal Castaño. " Ahora mismo dijo Curro. Le cosieron en vivo y sin anestesia. Se fue a Sevilla sin operar, tirado en el asiento de atrás del coche de cuadrillas. Avisaron al Dr. Leal y el coche fue directo a la Clínica Virgen de los Reyes.

Como recoge Antonio Burgos en la biografía de Curro en palabras del propio Curro 

" La Virgen de los Reyes era una clínica magnífica, en la calle Oriente (hoy Luis Montoto) , que íbamos allí todos los toreros buscando a Leal Castaño, muy buen médico y muy buen aficionado, siempre con su clavel en la solapa y con su sombreo de ala ancha..."

Allí lo operó el Dr Leal y pudo llegar recuperado a su boda que era apenas 15 días más tarde. 

El Dr Leal Castaño y su hijo el Dr. Leal Graciani operando a un torero en la Clínica Virgen de los Reyes

El autor del blog con Curro Romero el día que comentaron la anécdota de Zafra


Entre anécdotas y conversaciones del mundo del toro y con una copa llegó la hora de la corrida. La verdad es que sin haber empezado la corrida el rato ya había merecido la pena. Dos horas de conversación hablando de lo divino y lo humano con la misma ilusión que cuando compartíamos  juegos en la infancia, pero marcados por el paso de los años y la añoranza de los que ya no están. 





El Dr. Leal Graciani y el autor del blog


La tarde de expectación se había llenado de detalles de excepción. Y aún no habíamos entrado en la plaza. 

Estos tres toreros son diferentes en todo. Desde los trajes de torear a la manera de andar haciendo el paseillo. 


Los tres diestros momentos antes de iniciar

Los tres diestros saludan desde el tercio antes de comenzar la corrida ante la cerrada ovación del respetable. 


Antes de comenzar la corrida el público dio a los tres una sonora ovación que les obligó a salir al tercio a saludar. La gente tenía ganas de toros. Pero desgraciadamente los toros no tenían ganas de gente. Ni de gente ni  de embestir. Muy pobre el juego ganadero de los tres toros de Murube y de los tres toros de Juan Pedro. El tamaño de las letras del cartel anunciador resultó ser muy acertado porque los toreros estuvieron muy por encima de los toros en ganas, disposición y entrega. 

A pesar de la decepción ganadera hubo esos detalles de excepción que llenan una tarde de expectación. 

Diego Urdiales recibió al primero de capa con lances sensacionales. Muy despacio. Dejando el aroma de romero en cada uno de los lances. La mano abajo y la cintura quebrada. En la muleta el toro perdió fuerza pero Urdiales no renunció a torear despacio. Se apreciaron naturales de mucho calado. Gran estocada. 

Diego Urdiales recibiendo de capa. ( Foto Arjona y Lances de Futuro)


Diego Urdiales al natural.  Foto Arjona y Lances de Futuro




Natural de Diego Urdiales. Foto Arjona y Lances de Futuro

En el cuarto nada pudo hacer pues se encontró con lo que antaño se denominaba un "marmolillo". 

Juan Ortega venía muy predispuesto. Recibió a su primero pero no pudo lucirse con el capote porque el toro se acostaba al final de cada lance. Intentó el quite pero el toro salía siempre suelto y no daba pie al lucimiento. En la muleta el toro se rajó de inmediato y Juan , aunque lo intentó por ambos pitones , no pudo hacer más que ir a por la espada y recetar una estocada que resultó un poco caída. 

El quinto era un toro feo. Alto de agujas y con poco cuello. Una embestida extraña. Sin embargo Juan lo puso todo. Lo sacó a los medios de toreras maneras con rodilla  genuflexa y consiguió que el animal tuviera fijeza en la embestida a base de cintura y muñecas. Faena de temple y categoría. De las que no brillan al completo por la estética , pero de las que se valoran por la dificultad del astado y por la manera de entender la faena que era necesaria. Una buena estocada le valió una oreja de ley. 


Juan Ortega en un lance de capa. Foto Arjona y Lances de Futuro


Juan Ortega con rodilla genuflexa sacando al toro a los medios. Foto Arjona y Lances de Futuro


Juan Ortega en un derechazo al quinto de la tarde. Foto Arjona y Lances de Futuro






El lote de Pablo Aguado no permitió en absoluto el lucimiento. El tercero saltó al ruedo con el pitón partido. Pablo lo intentó en ambos toros y dejó esencias de su gran toreo, pero en detalles sueltos sin posibilidad de hilar ninguna faena. Estuvo voluntarioso pero tuvo que hacer un toreo a contraestilo. 




Detalles sueltos de la labor de Pablo Aguado. Fotos Arjona y Lances de Futuro

Los banderilleros de Diego Urdiales y Juan Ortega estuvieron especialmente brillantes. Saludaron tras excelentes pares "El Victor", Juan Carlos Tirado y Andrés Revuelta. 

Los banderilleros no quisieron irse de Morón sin hacer ese guiño al abuelo de la persona que había hecho el cartel anunciador. Agustín Díaz "Michelin". Gran banderillero que fue referencia de otros muchos que vinieron detrás. Estuvo en activo desde 1940 hasta 1965. 

En reportaje de la revista " El Ruedo" de enero de 1948 se cuenta que de joven se colocó de aprendiz en un garaje de coches siendo su principal cometido el hinchado de los neumáticos por lo que fue apodado como "Michelin". 

En 1934 en la Plaza de Córdoba, siendo ambos novilleros, alternó con Manolete. Tuvo una brillante etapa de novillero, pero la dificultad de la profesión lo hizo pasar a ser torero de plata. Su primer paseillo de plata fue en Cartagena, donde había cosechado grandes éxitos. Aquel día hizo el paseillo llorando. 





Fue a las órdenes de grandes maestros como Morenito de Talavera, Lorenzo Garza, Parrita y posteriormente Paco Camino con el que estuvo muchísimos años. Se convirtió en un referente para todos los subalternos por su suavidad y temple en la lidia y por su brillantez con las banderillas. Rara es la entrevista a alguno de sus compañeros en la que no se le cita. Grandes como Tito de San Bernardo o Andrés Luque Gago siempre lo comentaban. Sin haberlo visto torear podría equipararse hoy día al gran Ivan García que en Morón estuvo con Pablo Aguado y realizo una lidia magistral sin dar un capotazo de más. Pena que no pudimos verlo banderillear , pues la lesión de uno de sus compañeros obligó a que bregase en los dos toros de Aguado. 

Con enorme satisfacción por lo vivido y sentido finalizó la corrida. 

El autor del blog y el Dr. Leal-Graciani en la plaza de Morón. Las caras lo dicen todo



Grandísima tarde de toros en la que los recuerdos familiares estuvieron por encima de lo taurino. 

La saga médica de los Leal siempre se caracterizó por recibir al cliente con el suave temple de la sonrisa que sin duda apaciguaba la dolencia del paciente y tranquilizaba su inquietud. Muchos toreros comentaban que entrar en la enfermería y ver la sonrisa del Dr. Leal Castaño les calmaba aún sabiendo que la cornada era grave. 

Innumerables los futbolistas que destacaban este rasgo de su hijo Antonio Leal Graciani. 

Y sin duda una de las armas fundamentales para batir al Covid por parte de Antonio Leal-Graciani ha sido la actitud siempre positiva con la que ha afrontado esta complicada situación.

La saga médica de los Leal con el retrato del Dr. Leal Castaño al fondo. 

 

No podía terminar esta entrada en el blog sin mi recuerdo para Pablo Leal-Graciani, un ángel en la tierra al que el Covid si le gano la batalla y al que en el viaje de vuelta recordamos con cariño y añoranza. 

Ya está en el Cielo, junto a sus padres y sus abuelos, que como en la foto de abajo le han dado la mano para entrar en la Gloria. 

Emotiva foto de Pablo Leal-Graciani saliendo al Sánchez Pizjuán de la mano de los capitanes de los equipos contendientes

























5 comentarios:

  1. Emotiva crónica Manolo. Una alegría ver a tu primo Antonio en activo. Magistral ilustración taurina, como siempre. Esperando la próxima. Un abrazo.

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  2. Buenisimo D Manuel estupendo me a gustado mucho

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  3. Me ha gustado mucho. Muchas gracias

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  4. Javier Domínguez-Adame Lanuza22 de junio de 2021, 19:33

    Gran artículo Manolo, como siempre enlazando con la cadencia necesaria, toreo, historia y familia. Magnífico!!!!

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